miércoles, 13 de febrero de 2013

Todo había cambiado, incluso ella.

Ya no estaban juntas, las cosas no suelen durar para siempre. Eso mismo le repetía su madre cada día. 'Coger tanta confianza es malo, luego todo se acaba y terminas hecha polvo. Es mejor dar poco a poco, cuando lo das todo de golpe se cansan pronto de ti.' Así había sido, esa que le había prometido todos esos años juntas, ese que quería ser la tía de sus hijos y que se hacia llamar hermana, ya no estaba. Había tirado por la borda todos y cada uno de los para siempre que habían salido de su boca. Todo ese futuro juntas que tantas tardes se esforzaban en construir se había ido a la mierda, pero quisiera o no, ella sabia perfectamente que eso iba a pasar. Siempre pasaba. Supo exactamente cuando sobraba, cuando no se le quería y se fue. Tenia la costumbre de marcharse cuando sabia que ese no era su sitio, y nadie la paró, nadie le pidió que volviera, nadie la echó de menos. Supongo que al irse siempre le quedaba la pequeña esperanza de que ella, su mejor amiga la parara, le pidiera que volviera o simplemente se fuera con ella, como ella en su caso hubiera hecho. Ella hubiera dado la vida por su mejor amiga, lo hubiera dejado todo. Pero ella era diferente a todas las demás. Ella daría la vida por todas las personas que le importan, movería cielo y tierra para verles sonreír  pero cuando las cosas cambiaban, no había nadie que hiciera nada por ella. Aunque exactamente no sabia que prefería.

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