sábado, 5 de octubre de 2013
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Era Noviembre. Hacía mucho frío y ella caminaba sola bajo la lluvia. Sus medias estaban casi tan destrozadas como su interior y el pelo le cubría media cara, como siempre. Se sentó en un banco. Sacó el paquete de tabaco y se encendió uno de aquellos cigarrillos. Al menos eso le calmaría un poco la ansiedad. Primera calada. Primera lágrima. Sacó sus cascos verdes, a juego con sus ojos. Play. Esa maldita canción. Nunca una canción le había hecho sentir tanto. Nunca una canción había conseguido comprenderla tanto como aquella. Alguien le tocó el hombro. Al levantar la vista vio a un chico, de pocos años más que ella, con el pelo más negro que había visto hasta entonces y con unos ojos azul oscuro enormes. Se quitó un casco para escuchar que le estaba diciendo el chico. Un cigarrillo. Ella le dio un cigarrillo, sin tener ni idea de que aquel chico de ojos azules se iba convertir en alguien muy importante en su vida.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Todo había cambiado, incluso ella.
Ya no estaban juntas, las cosas no suelen durar para siempre. Eso mismo le repetía su madre cada día. 'Coger tanta confianza es malo, luego todo se acaba y terminas hecha polvo. Es mejor dar poco a poco, cuando lo das todo de golpe se cansan pronto de ti.' Así había sido, esa que le había prometido todos esos años juntas, ese que quería ser la tía de sus hijos y que se hacia llamar hermana, ya no estaba. Había tirado por la borda todos y cada uno de los para siempre que habían salido de su boca. Todo ese futuro juntas que tantas tardes se esforzaban en construir se había ido a la mierda, pero quisiera o no, ella sabia perfectamente que eso iba a pasar. Siempre pasaba. Supo exactamente cuando sobraba, cuando no se le quería y se fue. Tenia la costumbre de marcharse cuando sabia que ese no era su sitio, y nadie la paró, nadie le pidió que volviera, nadie la echó de menos. Supongo que al irse siempre le quedaba la pequeña esperanza de que ella, su mejor amiga la parara, le pidiera que volviera o simplemente se fuera con ella, como ella en su caso hubiera hecho. Ella hubiera dado la vida por su mejor amiga, lo hubiera dejado todo. Pero ella era diferente a todas las demás. Ella daría la vida por todas las personas que le importan, movería cielo y tierra para verles sonreír pero cuando las cosas cambiaban, no había nadie que hiciera nada por ella. Aunque exactamente no sabia que prefería.
jueves, 17 de enero de 2013
385.
Hola Em:
Soy yo, como no, el gilipollas de Hugo. Decirte que te quiero, te quiero muchísimo, como hacía mucho tiempo no quería a nadie, y lo sabes, no será porque no te lo repito veces. ¿Eres increíble sabes? Que nadie te diga lo contrario, que nadie intente hundirte, porque solo les va a valer para gastar fuerzas, que tú eres más fuerte que todos ellos y no te hundirían nunca, y si algún día lo hacen aquí esta Hugo para recorrerse los putos 385 km, partirles la boca a esos y abrazarte, hasta morir. Te quiero jodida enana.
Soy yo, como no, el gilipollas de Hugo. Decirte que te quiero, te quiero muchísimo, como hacía mucho tiempo no quería a nadie, y lo sabes, no será porque no te lo repito veces. ¿Eres increíble sabes? Que nadie te diga lo contrario, que nadie intente hundirte, porque solo les va a valer para gastar fuerzas, que tú eres más fuerte que todos ellos y no te hundirían nunca, y si algún día lo hacen aquí esta Hugo para recorrerse los putos 385 km, partirles la boca a esos y abrazarte, hasta morir. Te quiero jodida enana.
viernes, 11 de enero de 2013
Le destrozó la vida.
'Eres la cosa más inútil que he conocido nunca.''No sirves para nada.''Como te va a querer alguien, a ti.' Esas frases se habían grabado en su cabeza. Y como no? Él se esforzaba por hacerlo. Le repetía cada día lo poco que servía, y le metía en la cabeza que nadie nunca la iba a querer. La destrozaba. Ella terminó creyendo cada estúpida palabra dirigida hacia ella. Se podía pasar la tarde llorando por un simple 'fea'. Como no iba a llorar, aquel chico le había destrozado la vida. Todo aquello ya solo era parte del pasado, pero ella tenía pesadillas todas las noches. Le había marcado, muy hondo. Ahora se derrumba con cualquier crítica, pero después de aquello, como no hacerlo.
miércoles, 9 de enero de 2013
Solo queda el dolor.
Las palabras ya no sirven para expresar lo que siento y esto cada vez se hace más pesado. La soga de los problemas cada día aprieta más mi cuello y algún día acabará estrangulándome. La rutina terminó por comerme, y una vez dentro, con la mierda hasta el cuello, ya no hay manera de salir. Puede que los problemas terminen pasando solos. ¿Es eso a lo que estoy esperando? Pero también puede que en cambio, se acumulen, y terminen hundiéndome. Mis fuerzas para seguir son nulas, pero parece que me la come, no quiero ayuda. ¿Para que serviría? Para meter a la gente que quiero en el mismo infierno en el que vivo yo. Y yo, no quiero eso. Yo no soy fuerte, ni lo seré nunca. Algún día todo esto podrá conmigo y desapareceré, de un día para otro. No sería la primera vez que lo intento. ¿Y que? Puede que algunos les importe, pero a la gran mayoria se la trae floja, solo soy una más. Soy la chica rara que anda sola por los pasillos con el pelo en la cara, la que llora a escondidas, y la que aparenta ser fuerte, pero a la mínima se derrumba.
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