viernes, 23 de noviembre de 2012

Que soy una infantil, pero no por eso una inmadura. Que me encanta ver dibujos, y que nunca me canso de ver películas Disney. Que tengo fobia a las serpientes, y que cuando hay tormenta lloro de pánico, cierro los ojos y me pongo los cascos a todo volumen. Que me encanta dormir, que a mi no me puedes decir de quedar un sábado a las diez y media, por que lo más seguro es que no quedemos. Que soy vaga, a muerte, y que el desorden reina en mi. Que soy la cosa más tímida del mundo, hasta que me suelto. Te puedes llegar a pasar toda una tarde llorando de risa conmigo. Que soy la típica gilipollas con la que todos se meten porque nunca se llega a cabrear, a lo mejor me pico y al minuto se me pasa. Desde que era una enana me he pasado la vida jugando a videojuegos con mi padre. El mismo que desde la cuna me lleva poniendo Maná y ese grupo raro que le encanta. Música. La única que ha estado ahí cuando nadie estaba. Odio que me digan la música que debo escuchar. Escucho lo mio, porque es lo que me gusta. Para mi es música lo que consigue transmitirme, no lo que te puede llegar a transmitir a ti. Conmigo puedes ser tu mismo, porque yo nunca te voy a juzgar, ya que es algo que odio que me lo hagan. Si hago algo será por alguna razón, razón que le explicaré a quien yo crea que debo explicar y razón que a nadie más le importa. No tengo autoestima, me la he ido dejando por el camino al tropezar. No confío en nadie, ya que me ocurrió algo hace mucho que me hizo cerrarme de cara al mundo, y si en ti confío siéntete afortunado y importante en mi vida, ya que será porque de verdad lo seas. Yo sé como soy, soy la única que me ha visto en todas mis facetas y la única que sabe mi historia completa, y no hace falta que me convenzas de que soy guapa, de que soy especial, porque si yo no lo veo así no me lo voy a creer nunca. No quiero que la gente intente cambiarme, aunque crean que es mejor para mi, yo soy la que decido que hago y que no hago en mi vida. No encajo en ninguna parte. Ellas son tacones, yo soy deportivas. Ellas camisas apretadas, yo sudaderas. Pero me la trae floja, si de verdad me quieren así, a mi me da igual lo demás. Si noto que sobro en un sitio me iré por mi propia cuenta, nunca espero a que me lo digan, si de verdad me quieren allí me dirán de volver. Te diré mil veces que lo que piensen los demás me la suda, pero no. Me jode, me jode todo lo que piensen de mi. Me jode mucho más que te metas conmigo delante de más gente. Nadie me defendería  Y me da igual que me digan, yo si, yo no dejaría que te dijeran nada. Mec. Me amenazaron delante del que en ese momento era mi novio y de una de mis mejores amigas y ninguno de los dos se inmuto. En cambio yo no me puedo quedar callada si se están metiendo con alguien al que quiero. Soy muy sensible, muchísimo, puedo llorar por algo que a ti te parezcan tonterías  Soy de las de tragar y callar para luego explotar. No seré ni la más guapa, ni la mejor ni la que más te quiera. Al contrario, soy la típica con la que acabarás de los nervios por no entenderme, la típica a la que le echaras en cara que todo salga mal, pero de la que seguramente acabarás perdidamente enamorado para luego dejar tirada hecha polvo. Amo a mi madre, seguramente por encima de todo. Si no sé que está ella yo no puedo dormir, puedo ponerme hasta a llorar como una niña pequeña, porque eso es lo que soy, una niña. Me siento tonta, muy tonta, no entiendo las cosas y la gente me pide mucho más de lo que puedo llegar a dar. Soy rara, yo lo admito, y te podré decir igual que te quiero como que se me ha metido la compresa por dentro. Pero yo soy así, si quieres, bienvenido, si no, ahí está la puerta, aunque espero que no te pases la vida llamando para joder.
Em, la imbécil de turno.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Idiota, te quiero.

Hoy tengo ganas de sonreír  De romper cada puto esquema. De callar bocas y derribar tabúes. Tengo ganas de estar contigo. De recorrer cada puto kilómetro de distancia y abrazarte. Como nunca he podido hacer y como algún día haré. Tengo ganas de dormir abrazada a ti y de impregnar tu cama de mi olor. De ponerme tus sudaderas y dejar mi olor en ellas, solamente para que al ponértelas te acuerdes de mi. Me dan ganas de empañar el cristal de tu habitación y escribir nuestros nombres, para que cuando nos distanciemos, lo veas y te duela. Tengo ganas de enviarte miles de cartas para esperar tu respuesta impaciente. Quiero pasar las mejores tardes de nuestras vidas paseando junto a ti. Quiero que aquel sueño que tuve se cumpla. Lanzarme a tus brazos y sentirme protegida. Quiero que en las noches de tormenta no estés al otro lado del teléfono diciéndome que va a parar y que no me va a pasar nada, quiero que estés abrazándome para que no tenga miedo. Quiero reírme, reírme como nunca, como solo contigo es posible. Y llorar, quiero llorar abrazada a ti miles de horas, por todo el tiempo separados, por todo lo que he pasado, por todo aquello que has pasado, por la impotencia de no poder consolarte esas veces. No quiero tener que llamarte cada vez que esté mal, quiero poder contar contigo y que me abraces. Tengo ganas de que estemos juntos. Tengo ganas de que por fin sea un nosotros. Te prometo que ese día va a llegar. Te quiero idiota.

sábado, 20 de octubre de 2012

Hoy me levanté pensando en ti. Como en cada puto día. Con este dolor que se me agarra al pecho y parece que no pueda respirar. Estabas aquí, conmigo. Era el sueño de siempre. Estábamos en mi ciudad, en la avenida y tú ibas con esa gorra que tanto me gusta. Yo iba andando y tu me cogías por detrás con una mano mientras con la otra me tapabas los ojos. Tus palabras eran las mismas en todos los sueños. 'Pequeña, sabes quien a venido a verte?' Mi grito se escuchó en toda la ciudad. Yo me giraba y te abrazaba mucho más fuerte de lo que he abrazado a alguien. A los minutos me decías 'Eh, Em, acabo de llegar y ya intentas ahogarme?'. Y sonreíste. Tu sonrisa. La que se repite todos los días a través de una pantalla. Estabas conmigo, a mi lado, podía abrazarte como siempre hemos soñado. Y ese día llegará. Te juro que llegará.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Misma mierda, distinto día.

7 y media de la mañana. Arriba dormilona. Miras el móvil. Ni un mensaje. Ingenua. ¿Acaso pensabas que alguien te iba a escribir? Ella ya no está, como cada mañana, estará de camino a la universidad. Piensas que ponerte. ¿Acaso importa? Te pongas lo que te pongas te vas a ver mal. Decides tomarte la leche, como siempre terminas haciendo. Un sorbo. Otro sorbo. No hay fuerzas ni para beberte un vaso de leche. Te lo terminas. Decides mear. Supones que por alguna parte deberán salir los problemas. Vuelta al armario. Lleno de ropa, de pantalones y de zapatos. Optas por lo de siempre. Una camiseta ancha, pitillos y deportivas. Decides hacerte el pelo. Ese pelo que te lavaste ayer y hoy vuelve a estar hecho mierda. Mejor dejarlo. Te cepillas los dientes primero. Terminas. Miras el reloj. Ya son las 8. Ahora sí. Toca el pelo. Lo intentas domar como puedes. Vas a beber. 'Quítate el pelo de la cara' 'Con coleta estas más guapa' Te dice tu madre. La ignoras. El pelo es la única manera de tapar esas malditas ojeras y esa sonrisa rota. Sigues. La mochila. Primera hora. Inglés. Segunda. Matemáticas. Y así hasta terminar la maldita mañana. 8 y 10. Miras el móvil. Un mensaje  'Ya voy hacia allí'. La cama, tienes que hacerte la cama. La haces como puedes. Coges un chicle, te despides de tu madre y sales de casa. Cascos puestos. Volumen al tope. El único momento que vale la pena. Vas llegando al sitio. Te los quitas. Vuelta a la rutina. Dos besos. Empiezas a andar. Llegas al instituto. Subes esos tres pisos. Llegas. Tiras la mochila y te sientas en el suelo. Llega la profesora. 'Y yo para que me siento?' Piensas.

Suena la última sirena del día. Por fin libre. Después de esto solo quieres echarte en el sofá con los cascos puestos. Llegas. Te tumbas. Te decides a poner play y tu madre te dice que pongas mesa. La pones quejándote y de mala gana. Terminas. Te tumbas. 

Hora de comer. Canelones. Te encantan, pero no tienes fuerzas ni para levantar el tenedor. Comes como puedes. Terminas. Hora de la siesta.

5 y media. Algo te está moviendo. Tu madre despertándote  'A merendar y luego te pones a estudiar'. No tienes fuerzas. Necesitas descansar. Te trae el vaso de leche. Te lo bebes y te vuelves a acostar. Vuelve a despertarte. 'Ponte ya a estudiar que es muy tarde'. No tienes fuerzas. Empiezas fuerte pero no terminas ninguna asignatura. Solo necesitas dormir durante días. 

Llega la cena. Pones mesa otra vez tú. Tu hermana está estudiando. Lo que viene a ser con el móvil. Te terminas el plato como puedes y te pones a ver la tele. Llegan las 12 y tu madre decide que es hora de dormir. Te vas a la habitación. Tu hermana tiene ganas de risas. Intenta que no te duermas. Se duerme ella. Tu ya no puedes. Ahora que estás sola lloras. Lloras durante varias horas. No puedes más. Misma mierda distinto día.

sábado, 28 de enero de 2012

Vive cada segundo.

¿Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria? .
¿Cuántas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo,recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar?. 
Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adiós.
Si deseáramos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase "comezar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez . Quedarían atras los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más hermoso, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento delsentimiento más puro.
¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos?. Dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera.
¿Vale realmente la pena perder la memoria?